sábado, 20 de diciembre de 2008

Conceptos Básicos del Islam

El Concepto de la Fe (Iman)

Algunas personas pueden suponer que el hombre se convierte en musulmán cuando confiesa la creencia en la Unidad del Dios Verdadero y en Muhammad como su último Profeta . Sin embargo, tal supuesto está aún distante del pleno significado de la Fe. El pleno significado de la Fe en el Islam no es, en absoluto, algo nominal o meramente formal. La Fe en el Islam es un estado de felicidad, que se adquiere en virtud de actitudes positivas y concepciones constructivas, así como de medidas dinámicas y efectivas.

El Santo Corán y las Tradiciones de Muhammad definen estas medidas necesarias y establecen las normas que constituyen una Fe significativa. Así pues, los verdaderos creyentes son:

1 . Aquellos que creen en Dios, Sus Ángeles, Sus Escrituras recopiladas en el Corán. Sus Profetas - de los que Muhammad es el Ultimo -, en el día del Juicio Final y en la sabiduría y el conocimiento absoluto de Dios.
2. Aquellos que confían siempre en Dios y gozan de una confianza inconmovible en El.
3. Aquellos que emplean, a la manera de Dios, Lo que El les ha dado en forma de riqueza, vida, salud, conocimiento, experiencia, etc.
4. Aquellos que hacen regularmente sus oraciones diarias, así como las celebraciones semanales y anuales.
5. Aquellos que pagan sus impuestos religiosos (limosnas o azaques) a los legítimos beneficiarios (individuos o instituciones), el mínimo de los cuales corresponde al 2,5% de los ingresos anuales *netos*, o del valor total de las acciones cuando se trate de empresas, tras deducir todos los gastos y créditos.
6. Aquellos que ordenan hacer el bien y la justicia, y combaten el error y el mal por todos los medios legales a su alcance.
7. Aquellos que obedecen a Dios y a Su Profeta Muhammad , sienten aumentar la fuerza de la Fe cuando se recita el Corán, y son humildes de corazón cuando se menciona el nombre de Dios.
8. Aquellos que aman a Dios y a Su Profeta sobre todas las cosas y aman sinceramente a su prójimo, sólo por amor a Dios.
9. Aquellos que aman a sus vecinos, próximos y lejanos, y muestran auténtica amabilidad para con sus huéspedes, especialmente con los extraños.
10. Aquellos que dicen la verdad y se entregan a las buenas conversaciones; o, de lo contrario, se abstienen.
Está claro que el verdadero significado de la Fe hace al Islam penetrar, de manera profunda y constructiva, en todos los aspectos de la vida. De acuerdo con el Islam, la Fe auténtica ejerce un efecto decisivo en la suerte espiritual y material del hombre y, también, en su comportamiento personal y social, además de en su conducta política y en su actividad financiera. He aquí algunos ejemplos de cómo describe el Corán a los verdaderos creyentes. El Corán contiene numerosas referencias, como éstas:

"Sólo son auténticos aquellos cuyos corazones se muestran sumisos (y humildes) cuando se menciona el nombre de Dios, quienes sienten que su fe crece y se fortalece cuando se les relatan las revelaciones de Dios, y quienes confían en su Señor, reconocen la oración (tal como se les ordena) y emplean (en la causa de Dios) Lo que Nosotros les hemos otorgado. Son aquellos que creen en la verdad. Para ellos existen (elevados) grados (de honor) junto a su Señor y gozarán de generoso sustento" (Corán, 8:2-4)


En cambio, los creyentes y las creyentes son protectores unos de otros. Recomiendan el bien, prohíben Io ilícito, observan la oración, pagan AI Zakat y obedecen a Dios y a Su Apóstol, Dios les tendrá en su misericordia porque Dios es poderoso, prudente.

"Dios prometió a los creyentes y a las creyentes jardines bajo los cuales corren los ríos, donde morarán eternamente, así como también albergues encantadores, en los jardines del Edén; mas sabed que la complacencia de Dios es aún mayor que ello. Tal será la bienaventuranza (Corán, 9:71 -72).


"Son tan sólo creyentes quienes creen en Dios y en su Mensajero y no dudan luego, y sacrifican su hacienda y sus personas por la causa de Dios ¡Estos son sinceros! " (Corán, 49:15).

Además de estas referencias coránicas, muchas Tradiciones de Muhammad se expresan de modo parecido. Así por ejemplo:
"Ninguno de vosotros puede ser un verdadero creyente a no ser que quiera para su prójimo, Lo que desea para sí. Tres son las características de la fe firme, de tal forma que quien las adquiere puede saborear la dulzura de la Fe:
(1) Amar a Dios y a Su Profeta sobre todas Las cosas.
(2) Amar al prójimo sólo por amor a Dios y
(3) Rechazar y resistirse a caer en la incredulidad, en la misma medida que se resiste a ser arrojado al fuego.
"Quien cree en Dios y en el día del juicio Final tiene prohibido causar daño alguno a su vecino, está obligado a ser amable con sus huéspedes - especialmente con aquellos que son extraños -, debe decir la verdad o, de Lo contrario, abstenerse de hablar".
Existen múltiples versículos y tradiciones semejantes a los citados. Pero debe tenerse en cuenta, sin embargo, que las citas recogidas no son, ni pueden ser, las palabras exactas del Corán y de Muhammad tal como se expresa en el texto árabe. La razón es simple. Ningún intérprete, por cultivado y experto que sea, podrá jamás transmitir, en lengua alguna, la fuerza espiritual y el encantador atractivo del Corán. El Corán es - y así lo hizo Dios - inimitable; y queda muy lejos, de la imaginación y de la energía humana, producir nada semejante. Lo que es cierto del Corán, en este sentido, es también cierto de las tradiciones de Muhammad en cierta medida; porque, después del Corán, sus palabras son las más concluyentes y elocuentes.


Conceptos de la Rectitud (Birr)

El Islam previene, en todo momento, contra los conceptos y rituales superficiales, contra las formalidades vacías y las creencias ineficaces. Dios explica en un versículo representativo el pleno significado de la rectitud, en los términos siguientes:

"La piedad no sólo consiste en que orientéis vuestros rostros hacia el Levante o el Poniente, sino que la verdadera piedad es la de quien cree en Dios, en el día del Juicio Final, en los ángeles, en los Libros Revelados, en los profetas; en invertir su hacienda en caridades, por amor a Dios, a sus parientes, a los huérfanos, a los menesterosos, a los viajeros, a los mendigos, y en el rescate de cautivos. Quienes observan la oración, pagan Al Zakat, cumplen con sus compromisos contraídos, son pacientes, tanto en la miseria como en la adversidad, o durante el combate. ¡Estos son los verdaderos creyentes, y estos son los timoratos! (Corán, 1 :177)


En este versículo se da una hermosa y clara descripción del hombre recto. Debe respetar todas las reglas saludables y fundamentar sinceramente su vida en el amor de Dios v el amor al prójimo por amor a Dios. Aquí encontramos cuatro elementos:
(1) nuestra Fe debe ser auténtica y sincera
(2) hemos de estar dispuestos a dar testimonio de ella en obras de caridad y amabilidad con nuestro prójimo,
(3) debemos ser buenos ciudadanos dando apoyo a las instituciones benéficas y a las organizaciones comerciales y
(4) debemos ser constantes e inconmovibles en cualquier circunstancia.
Por consiguiente, queda claro que la rectitud no es tan sólo una cuestión de propuestas vacías. Debe basarse en una fe sólida y en la práctica constante. Debe abarcar el pensamiento y la acción de la persona y trascender a su vida interior y exterior, a sus asuntos individuales y comunes. Cuando se establece el principio islámico de la rectitud, éste lleva la paz al individuo en todas las circunstancias, aporta seguridad a todos los niveles de la sociedad, solidaridad a la nación y esperanza y armonía a la comunidad internacional. ¡Qué apacible y gozosa puede ser la vida, cuando las personas ponen en práctica el concepto islámico de la rectitud! ¿Qué puede haber más tranquilizador que la fe en el Creador Benéfico y el comprometerse en tan valiosa causa? ¿Qué puede haber más humano que mitigar las recónditas ansiedades de los sojuzgados, aliviar los sufrimientos de los explotados y dar respuesta a las necesidades de los desvalidos? ¿Qué hay más metódico y honrado que el cumplimiento de los compromisos, la preservación de la conciencia clara y el mantenimiento de la integridad? ¿Y qué proporciona goces más espirituales que hacer todo ello con regularidad, como algo cotidiano, y por amor a Dios?


El Concepto de la Piedad (Taquwa)

Lo que se ha dicho acerca de la fe y de la rectitud suele ser cierto en cuanto a la piedad. No es tampoco, en este caso, cuestión de afirmaciones verbales y peticiones cómodas. Es algo mucho más serio. El Corán es, como siempre, nuestra mejor fuente, y cuando habla de los piadosos los describe como

"Aquéllos que creen en el Más Allá, observan la oración y hacen caridad con algo de cuanto les agraciamos y en cuanto fue revelado (Muhammad), quienes creen en Lo que te fue revelado y en cuanto fue revelado antes que a ti, y están persuadidos de la vida futura, estos siguen la senda de su Señor y serán los bienaventurados" (Corán, 2:3-5).


Piadosos son quienes hacen caridad, tanto en la prosperidad como en la adversidad, que reprimen su cólera, que indultan al prójimo, porque Dios aprecia a los bienhechores, que cuando cometen una obscenidad o se condenan, mencionan a Dios e imploran el perdón de sus pecados (mas, ¿quién sino Dios perdona los pecados?), y no reinciden, a sabiendas, en Lo que cometieron; estos, cuya recompensa será una indulgencia de su Señor y jardines bajo los cuales corren los ríos, donde morarán eternamente. ¡Cuán magnífica será la recompensa de los bienhechores! (Corán 3:134-13ó)


En estos versículos encontramos que la piedad requiere un empleo adecuado de la mente, asiéndose a la verdad de Dios y de la vida, un empleo adecuado de la riqueza, gastando a la manera de Dios en cualquier circunstancia, y un empleo adecuado de las capacidades espirituales y físicas del hombre merced a la observancia de la oración. Exige igualmente un elevado grado de autocontrol sobre la ira y las emociones propias, una capacidad moral para el perdón y la paciencia y una urgencia consciente de hacer que el pecador vuelva a Dios con dolor y arrepentimiento. Ser piadoso es ser un hombre de convicciones auténticas y hermosas, de determinación y carácter, de voluntad y valor y, sobre todo, ser un hombre de Dios. La piedad, la rectitud y la fe consciente se encuentran relacionadas entre sí y confluyen todas en un sólo cauce. Conducen al Islam y configuran al auténtico musulmán.


El Concepto de los Profetas

El Dios Misericordioso y Amante ha enviado multitud de profetas en épocas diferentes de la historia. Todas las naciones conocidas han tenido uno o varios profetas de Dios fueron hombres de buen carácter y elevado honor. Fueron preparados y elegidos por Dios para entregar Su Mensaje a la humanidad. Su honradez y veracidad, su inteligencia e integridad, están fuera de toda duda. Fueron infalibles por cuanto no cometieron pecados ni violaron la Ley de Dios; aunque, como mortales pudieron incurrir en errores no intencionados, en algunos asuntos y decisiones humanas. Su criterio privado no fue siempre necesariamente acertado.
El envío de estos profetas por Dios constituye una clara manifestación del fuerte nexo existente entre el Cielo y la Tierra, entre Dios y el hombre, significa que el hombre puede reformarse y que tiene mucho de bueno dentro de sí. La finalidad del mensaje profético radica en confirmar Lo que el hombre ya conoce o puede conocer, y en enseñarle Lo que no conoce o no puede conocer por sus propios medios. Consiste, así mismo, en ayudar al hombre a encontrar el camino recto de Dios, en hacer el bien y rehuir el mal. Los profetas representan una elocuente expresión del amor de Dios por Sus Criaturas, y Su Voluntad de conducirlas por el sendero de la creencia y el comportamiento acertados.

Es una manera de subrayar Su Justicia hacia el hombre, porque previamente le muestra su orientación auténtica, haciéndole, después responsable de sus actos. Advierte al hombre, a través de Sus Profetas, que si su obcecación le impide advertir los peligros de sus malas acciones, su comportamiento se hace objeto de castigo. Todo ello se halla en completo acuerdo con el amor y la justicia de Dios, y con el valor y la capacidad del hombre como responsable ante su Señor.

Tanto el origen como la protección del Mensaje Profético proceden de la fuente del Uno y el Mismo: es Dios. Su objetivo es el de servir a Dios, poner al hombre en conocimiento de Dios y de Sus Divinas Esperanzas, establecer la verdad y la bondad, ayudar al hombre a realizar el auténtico objetivo de su existencia; esto es, a dirigir su vida con una finalidad determinada. Es, en base a esto, por lo que los musulmanes no hacen ningún tipo de discriminación entre los profetas y aceptan sus enseñanzas como consistentes y complementarias. Y es, por esta razón, por la que los musulmanes creen en todos los Libros Sagrados y aceptan a todos los profetas de Dios, como ya se ha mencionado.


El concepto de la Vida

La vida es una brillante demostración de la sabiduría y el conocimiento de Dios, un vívido reflejo de Su Arte y Poder. El es el Dador y el Creador de la Vida.
Nada debe su existencia al azar y nadie se crea a sí mismo, ni crea tampoco ser alguno. La vida constituye un valor querido y estimable y ninguna persona sensata y normal desearía perderla por su voluntad. Incluso, aquellos que se sienten desesperados, y ponen fin a sus vidas cometiendo suicidio lento, tratan en el último minuto de recuperar su existencia y desean recibir una segunda oportunidad de vivir. La vida le viene dada al hombre por Dios, y El es el Único Legitimado para quitar ; nadie más tiene derecho a destruir una vida.

Es por ello por lo que el Islam prohíbe todo tipo de suicidios y autodestrucción y recomienda paciencia y buena fe cuando muere un ser querido. Cuando se ejecuta a un asesino en castigo de sus crímenes, su vida es arrebatada en virtud del derecho de Dios y de acuerdo con Su Ley.

En el Islam existen pecados mayores y menores, por cuanto existen pecados contra Dios y pecados contra Dios y el hombre. Todos los pecados contra Dios, excepto uno, pueden perdonarse cuando el pecador procura sinceramente et perdón. El Corán ha afirmado que el Dios verdadero no perdona el pecado de "shirk" (politeísmo), pantelismo, trinidad, etc.). Pero El perdona todos los demás pecados y perdona a quien El desea. Ahora bien, si el politeísta o el ateo vuelven a Dios, su pecado quedará perdonado. Los pecados cometidos contra los hombres Sólo son perdonables cuando el ofendido perdona al ofensor o cuando se aplican las compensaciones y/o castigos adecuados.

En conclusión; el pecado se comete, no es congénito, se produce, no es innato, puede evitarse, no es inevitable. Constituye una violación deliberada y consciente de la ley inequívoca de Dios. Si el hombre realiza algo como consecuencia verdadera de los instintos naturales, o de móviles absolutamente irresistibles y depresiones incontrolables, ese acto no es pecado en el Islam. De lo contrario, los planes de Dios serian inútiles, y la responsabilidad del hombre vana. Dios espera del hombre que se mantenga dentro de las posibilidades y logros humanos.


El Concepto de Libertad

Tanto como concepto o como valor, la libertad ha sido negada por multitud de personas, grupos y naciones. Muy a menudo ha sido objeto de abusos y malas interpretaciones. La realidad es que el hombre no puede ser libre en el sentido absoluto de la palabra, en ninguna sociedad humana. Deben existir ciertas limitaciones para que la sociedad funcione ordenadamente.

Aparte de esta idea general, el Islam proclama la libertad, la valora y la garantiza tanto para el musulmán como para el no musulmán. El concepto islámico de la libertad se aplica a todas las actividades voluntarias del hombre en todas las andaduras de la vida. Ya se ha declarado que todo hombre nace libre con arreglo a la "fitra", o un estado natural puro. Esto significa que el hombre ha nacido libre del sometimiento, del pecado de la inferioridad heredada y las trabas atávicas. Su derecho a la libertad es sagrado, en tanto no infrinja deliberadamente la ley de Dio o profane los derechos de los demás.

Uno de los principales objetivos, del Islam es el de liberar a la mente de supersticiones e incertidumbres, al alma del pecado y la corrupción, a la conciencia de la opresión y el temor, e incluso al cuerpo del desorden y la degeneración.
El proceder que el Islam ha impuesto al hombre para conseguir esta meta incluye esfuerzos intelectuales profundos, observancias espirituales constantes, principios morales vinculantes, e incluso normas alimenticias. Cuando el hombre sigue este proceder religiosamente, no puede dejar de alcanzar su última meta de libertad y emancipación.

La cuestión de la libertad en cuanto a la creencia, la adoración, y la conciencia reviste también extrema importancia en el Islam. Todo hombre tiene derecho a ejercer su libertad de creencia, conciencia y adoración. En las palabras del Corán, Dios dice:

Nada de imposición en cuanto a religión, porque ya se ha deducido la verdad del error. Quien reniegue del seductor y crea en Dios, se habrá aferrado a la verdad inquebrantable, porque Dios es homnioyente, sapientísimo (Corán, 2:250)


El Islam asume esta actitud porque la religión depende de la fe, de la voluntad y del compromiso. Todo ello carecería de sentido si fuera impuesto por la fuerza. Además, el Islam presenta la Verdad de Dios en forma de oportunidad y deja al hombre la elección de decidir su propio proceder. El Corán dice:

La Verdad dimana de vuestro Señor; así pues, quien quiera que crea, y quien no quiera que no crea (Corán, 18:29)


El concepto islámico de la libertad constituye un artículo de fe, un mandato solemne del Creador Supremo. Se basa en los principios fundamentales siguientes: Primero, la conciencia del hombre sólo se halla sujeta a Dios, ante Quien todo hombre es directamente responsable. Segundo, todo ser humano es personalmente responsable de sus obras y sólo él tiene derecho a recoger los frutos de su trabajo. Tercero, Dios ha delegado en el hombre la responsabilidad de decidir por sí mismo. Cuarto, el hombre recibe guía espiritual suficiente y cuenta con cualidades racionales que le permitan tomar opciones responsables y firmes. Ese es el fundamento del concepto islámico de la libertad y ese es el valor de la libertad en el Islam. Constituye un derecho natural del hombre, un privilegio espiritual, una prerrogativa moral y, sobre todo, un deber religioso. Dentro del marco de este concepto islámico de la libertad no queda sitio para las persecuciones religiosas, los conflictos de clases o los prejuicios raciales. El derecho individual a la libertad es tan sagrado como su derecho a la vida; la libertad equivale la propia vida.


El concepto de la Igualdad

Un elemento básico del sistema de valores del Islam es el principio de la igualdad o, mejor aún, de la equidad. Este valor de la igualdad no debe confundirse, ni mezclarse, con la identidad o el estereotipo. El Islam enseña que todos los hombres son iguales a los ojos de Dios, aunque no sean necesariamente idénticos. Existen diferencias de capacidades, potenciales, ambiciones, riqueza y así sucesivamente. Pero ninguna de estas diferencias puede dar pie para justificar un status de superioridad de un hombre o una raza respecto a otros. El linaje del hombre, el color de su piel, el volumen de su hacienda y el grado de prestigio de que goza, no influyen en el carácter y la personalidad del individuo, por lo que a Dios se refiere. La única distinción que Dios reconoce es la distinción en la piedad y el único criterio que aplica Dios es el criterio de la bondad y la excelencia espiritual. Dios dice en el Corán:

¡Oh, humanos!, ciertamente, os creamos de un hombre y de una mujer os dividimos en naciones y tribus para que os reconozcáis. Por cierto, que el más honrado de vosotros ante Dios es el más timorato; porque Dios es sapientísimo y está enterado (49:13).


Las diferencias de raza, color o condición social son puramente accidentales. No influye la estatura real del hombre a los ojos de Dios. La igualdad no es tampoco simplemente cuestión de derechos constitucionales, de acuerdo entre caballeros, o de caridad condescendiente. Es un artículo de fe, que el musulmán asume
Ende des Textes und der Seite 41 p.42 seriamente y debe respetar con todo sinceridad. Los fundamentos de este valor islámico de la igualdad se encuentran fuertemente enraizados en la estructura del Islam. Emana de principios básicos como los siguientes:
(1) todos los hombres han sido creados por el Único y Mismo Dios Eterno, el Supremo Señor de Todo.
(2) Todo la humanidad pertenece a la raza humana y participe igualmente de la descendencia común de Adán y Eva.
(3) Dios es justo y bueno con todas sus criaturas. No es parcial ante raza, edad o nación alguna. Todo el universo es su dominio y todos los pueblos son Sus criaturas.
(4) Todas las personas nacen iguales, en el sentido de que nadie conlleva ninguna posesión y todos mueren iguales, en el sentido de que no llevan consigo ninguna de sus pertenencias mundanas.
(5) Dios juzga a cada persona conforme a sus propios méritos y de acuerdo con sus propias obras.
(6) Dios ha otorgado al hombre, como tal, un título de honor y dignidad.

Luces Sobre El Islam, Hammudah Ablati (`Abd-l `AaTiy)

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